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Moreno, Francisco Pascasio / Esploración arqueológica de la Provincia de Catamarca
Produced by Adrian Mastronardi, Pilar Somoza Fernandez and
the Online Distributed Proofreading Team at
(This file was produced from images
generously made available by The Internet Archive/American
Libraries.)







[Nota del transcriptor:

Se han mantenido las convenciones ortogrficas del original,
incluyendo los distintos modelos de acentuacin de algunas palabras
(ej: astragalo vs. astrgalo).]




MUSEO DE LA PLATA


ESPLORACION ARQUEOLGICA DE LA PROVINCIA DE CATAMARCA


PRIMEROS DATOS SOBRE SU IMPORTANCIA Y RESULTADOS

POR

F. P. MORENO

Director del Museo

ESTRACTO DEL INFORME ANUAL CORRESPONDIENTE 1890


[Ilustracin]


(REVISTA DEL MUSEO DE LA PLATA--TOMO 1 PGINAS 199 Y SIGUIENTES)

1890-91




Museo de La Plata.

Esploracion arqueolgica de la Provincia
de Catamarca

PRIMEROS DATOS SOBRE SU IMPORTANCIA Y RESULTADOS

POR

F. P. MORENO

Director del Museo

(_Estracto del informe anual correspondiente 1890_)


No he podido continuar, por las dificultades econmicas por que
atraviesa la Repblica, la esploracion arqueolgica que en la Provincia
de Catamarca practicaba, por cuenta de este Museo, nuestro naturalista
viajero, don Adolfo Methfessel, pero este establecimiento contina
recibiendo los objetos reunidos en escursiones anteriores.

La manera como se practica por el Museo el exmen escrupuloso de las
destruidas moradas y sepulcros de los antguos habitantes de los valles
calchaques, nos asegura deducciones exactas que no era posible obtener
antes por la confusion que resultaba de la dudosa ubicacion de casi
todos los hallazgos anteriores, hechos por lo general por personas poco
competentes interesadas en su venta, las que han alterado muchas veces
la verdad sobre sus descubrimientos, mezclando los objetos de distintos
yacimientos para obtener mayor precio, alteracion muy perjudicial, si se
tiene en cuenta la importancia capital de las antigedades de nuestras
provincias andinas, para el completo conocimiento de la historia del
hombre americano pre-colombiano.

Sera muy aventurada la publicacion inmediata de las conclusiones que
primera vista se desprenden del exmen superficial del muy grande
material que para el estudio de esa historia contienen las colecciones
de este establecimiento, y del de las valiosas piezas reunidas por el
seor Methfessel. El pasado humano de estos territorios se liga
seguramente con el de otras regiones americanas, pero lo reunido hasta
ahora no basta para deslindar esas relaciones, ni conocer su orgen; por
lo tanto, todas las congeturas este respecto son muy susceptibles de
grandes modificaciones, como lo indican los nuevos descubrimientos.

Aun cuando en estos ltimos cincuenta aos se han agregado muchos nuevos
elementos de investigacion sobre este pasado, los que encontramos en
las obras mas menos verdicas mas menos ingnuas interesadas,
del tiempo de la conquista, fltannos en la Repblica Argentina
monografas de cierta estension estudios que se aparten del Diario
del viajero, y que la manera de las investigaciones practicadas en los
centros de civilizacion del mundo bblico, detallen lo que son y
contienen las viejas ruinas sud-americanas, rehaciendo as la historia
de los pueblos que dejaron esos portentosos vestigios y el medio fsico
en que actuaron.

Mjico, adems de poseer de su gran pasado obras de largo aliento y
fruto de pacientes esploraciones, acaba de publicar oficialmente un
verdadero monumento monogrfico sobre sus antigedades. Puede estudiarse
Yucatan y sus maravillosas ruinas en el Museo del Trocadero, en
Paris, por todos los interesados en la vieja historia de Amrica.
Nicaragua, las regiones del Istmo, Nueva Granada, Venezuela, Ecuador,
han sido pacientemente investigadas en estos ltimos tiempos, y
Estados-Unidos, Francia y Alemania sobre todo, ostentan en sus museos
materiales para principiar reconstruir el pasado de esos pases
americanos. Mas prximos nosotros y mas ligados en el pasado que el
presente con lo que es hoy Repblica Argentina y cuyo estudio tiene por
lo tanto mayor inters para nosotros, el Per y Bolivia han tenido entre
otros investigadores de sus misteriosas ruinas, quiz mas importantes
para el conocimiento del mas remoto pasado de Amrica, que Yucatan
Mjico, D'ORBIGNY, CASTELNAU, RIVERO, TSCHUDI, ANGRAND, MITRE, SQUIER,
WIENER, STUBEL, WEISS y FALB.

El primero, nos ha dado una buena srie de observaciones sobre
Tiahuanaco, pero disponiendo de reducidos elementos de consulta,
ignorando los otros grandes vestigios de viejas sociedades de los valles
centrales de la costa del Per y los esparcidos en la Repblica
Argentina, con la nica base de sus observaciones en la meseta del Lago
Titicaca, se concret la descripcion de lo que haba esplorado,
considerando esas ruinas como vestigios del arte aimar, anteriores
la dominacion incsica, dinasta que empieza, segun D'Orbigny, con la
fundacion del Cuzco por Manco-Capac, salido del Titicaca en el siglo XI.
Incurri con esto, siguiendo Garcilaso, en la creencia errnea de la
modernidad de la dinasta, sin detenerse pensar que es imposible que
naciones como la Quicha y la Aimar, que profesaban el culto de la
tradicion, olvidaran tan pronto el esplendor de una civilizacion como la
del Titicaca y sus inmediaciones, que deba todava existir en la poca
de la aparicion de Manco-Capac, porque un legislador como ste no brota
del desierto, ni que tal civilizacion se destruyera tan rpidamente que
sus vestigios fueran considerados como antiguallas de tiempo desconocido
por los mismos indgenas, al llegar los Espaoles.

Castelnau, que recorri mayor estension de Bolivia y Per que D'Orbigny,
describi mas estensamente las mismas ruinas, pero sin adelantar nada
sobre su orgen. Se ocup con detalle de las ruinas del Cuzco, que
considera incsicas, y entrando en consideraciones sobre la antigedad
de la civilizacion del Per, que es bien anterior la especie de
renacimiento la cual los Incas dieron su nombre, se resolvi por el
orgen semtico de los habitantes de Amrica, y por el contacto con las
civilizaciones del Mundo Antguo, presentando interesantes analogas en
apoyo de sus ideas, pero descuidando lo que mas debi investigar: las
naciones que produjeron las construcciones gigantescas que admira.

Rivero y Tschudi no las descuidaron, y fueron los primeros autores que
con una masa considerable de materiales, distinguieron, aunque grandes
rasgos, los centros civilizados y las razas del Per antguo, antes de
la fundacion del reino incsico, refiriendo el orgen de este reino la
raza que llaman Aimar. Dividen en dos pocas el arte peruano anterior
los incas, pero, adoptando la genealoga de stos, dada por Garcilaso,
repudian la mas lgica, la de Montesinos, y encierran en un cuadro
estrecho, lo que es resultado de la evolucion social de varias razas
durante decenas de siglos. Poco inters prestan, y la mencionan como
simple curiosidad, la igualdad que hay entre algunas clavas de madera
de chonta, encontradas por ellos en Colombia y en el Per, y las de
Nueva-Zelandia, y figuran en la misma plancha que una de esas clavas,
sin mayor mencion que la de hacha de piedra verdosa anfiblica
encontrada en las huacas del Cuzco, una verdadera maza de guerra
neo-zelandesa, el caracterstico Patoo-Patoo, peculiar la considerada
como ptria de los Maories.

Angrand, en su importantsima carta sobre las antigedades de
Tiahuanaco, les atribuye un remotsimo orgen, con razon, y se inclina
tambien admitir una mayor duracion la dinasta incsica, que la
asignada generalmente. Supone que la civilizacion de Tiahuanaco vino del
Norte, como la Quicha, considerando de un mismo orgen ambas, aunque
desarrolladas separadamente desde muy remota antigedad. Dice: el
pueblo que ha elevado los monumentos de Tiahuanaco, es de una rama de la
gran familia Tolteca Occidental, de orgen Nahuatl Californiano, de
cabeza recta, que descendi hcia el Sud en la poca de las mas antguas
migraciones.

El General Bartolom Mitre ha publicado un importante estudio sobre
Tiahuanaco, que contiene observaciones propias hechas durante su viaje
esas ruinas, pero las difciles condiciones en que realiz su visita, no
lo permitieron entrar entonces en mayores consideraciones sobre el
orgen de esa misteriosa civilizacion.

Squier abri la era de los verdaderos esploradores arquelogos; su libro
titulado Viajes y esploraciones en la tierra de los Incas, es una
revelacion. Por primera vez presntanse all con caracteres definidos
las viejas sociedades Chimus y del Titicaca, corroborando, en mucha
parte, las deducciones geniales de nuestro ilustre historiador doctor
don Vicente Fidel Lopez, sobre los Atumurunas, contenidas en su libro
Las razas arianas del Per.

La obra de Squier, como la de Wiener, de igual ndole sobre Per y
Bolivia, son material inagotable de consulta, y agregndoles los
trabajos mencionados y las bellsimas ilustraciones publicadas por Reiss
y Stubel, como resultados de sus esploraciones en el cementerio de
Ancon, inmediato Lima, y las publicadas ltimamente por el Museo de
Berlin, forman un material inapreciable. Y sin embargo, todas estas
obras reunidas, no dan todava una idea exacta del pasado del Per. Son
una acumulacion inmensa de datos mas menos completos, pero, son
simples menciones de ruinas de objetos examinados de paso,
descripciones sin suficientes indicaciones del medio fsico y social en
que se encuentran esos objetos y esas ruinas, dificultando el poder
formar un conjunto de observaciones que permita rehacer la historia de
los pueblos que dejaron esos vestigios, sus orgenes, sus usos,
costumbres, lenguas, relaciones entre ellos, medios fsicos en que se
desarrollaron, vivieron y murieron, observaciones que son las que deben
hacer que la pre-historia se aproxime la historia.

Pues bien, si apesar de los elementos enumerados, no se puede tener aun
una idea exacta del pasado peruano-boliviano, qu diremos sobre el de
los territorios que hoy componen la Repblica Argentina, en la que
recien empiezan los estudios arqueolgicos?

No tenemos viejas crnicas que nos cuenten las tradiciones
pre-colombianas. Apenas los primeros cronistas se refieren la
conquista del Tucuman por los Incas, y esto incidentalmente.

Los autores mas antguos que hayan escrito sobre las naciones indgenas,
sedentarias, de las faldas andinas, pertenecen todos al siglo XVII y
poco cuentan del estado de aquellas poblaciones al pasar de la suave
dominacion quicha la cruel de los espaoles. Poco sacamos todava en
limpio de los relatos de los conquistadores del Plata y del Paran, y
ser necesario un paciente estudio de ellos para ver claro en esa
confusion de nombres de tribus, de parages y de patraas.

Sin embargo, qu inmensa importancia tienen las relquias escondidas en
estas vastas tierras, para el conocimiento de la pre-historia americana!
Tanta, que sin su exmen no ser posible encontrar la verdad sobre el
pasado humano de este continente. Y es esta abundancia de material que
se pierde si una vez que se le descubre no se le recoje con criterio
inteligencia, la que me hace sentir mas la falta de elementos para
continuar con actividad las investigaciones iniciadas por este Museo.
Muy prolijas deben ser stas, ya que nos falta la mejor clave para
conocer la historia de las civilizaciones--la lengua escrita.

No es creble que los anales de esa historia estn consignados en los
signos aun indescifrados, figurados, en todo el territorio
sud-americano, en los monolitos tallados por el hombre, pulidos por
las fuerzas naturales en las heladas mesetas, en los desiertos sin agua,
entre las selvas vrgenes, y en el centro de los torrentes, pero, si
los sud-americanos no podemos desvelar nuestros oscuros orgenes,
resucitando el pasado, en la misma forma con que se ha conseguido
restaurar el viejo Egipto, trabajemos para tener siquiera un bosquejo de
lo que fueron las civilizaciones que se consumieron en este suelo.
Hagamos para ello mas que observaciones de paso; principiemos
metdicamente la reconstruccion de esos orgenes, cooperando al objeto
cada una de las repblicas en que est dividido el continente,
organizando trabajos en ese sentido y agregando al esfuerzo individual
los elementos oficiales. Tratemos de que los vestigios que deben servir
de base nuestra historia, no salgan del suelo americano, como
desgraciadamente ha sucedido hasta ahora. Reunmonos los que amamos el
pasado; hagamos conocer lo que resulte de los reconocimientos en el
terreno y de su estudio, medida que pueda condensarse en cualquier
forma grfica, para que cada uno los aproveche en sus investigaciones, y
as, en corto tiempo podremos, todos, reunir un monumento que sirva de
pedestal nuestra grande historia futura.

[Ilustracin: ROCA TRAQUTICA CON INSCRIPCIONES GRABADAS. (BAJO DE
CANOTA. MENDOZA). Segun fotografa de F. P. Moreno--1,30 del tamao
natural]

Nosotros los argentinos que pretendemos marchar la cabeza del
movimiento intelectual en este continente, estamos, en lo que se
relaciona con los estudios arqueolgicos, recien en el principio. Aun
cuando fu en Buenos Aires que se fund el primer Museo Antropolgico,
cabindome el honor de hacerlo, la actividad de un hombre solo no
bastaba para llevar adelante, con rapidez, una institucion semejante, y
hemos visto con tristeza que el Brasil nos aventajara, abriendo su
Esposicion Antropolgica en 1882, y emprendiendo oficialmente la
esploracion de los parages donde se sealaban restos de sociedades
pre-histricas, trabajos que han producido monografas de singular
valor para los que estudiamos las antigedades argentinas, por las
comparaciones que pueden hacerse entre nuestros hallazgos y los que casi
pudieran llamarse idnticos, realizados en la desembocadura del
Amazonas.

Estas y otras semejanzas con regiones aun mas distantes, hacen necesaria
cuanto antes, la esploracion bajo este punto de vista de toda la Amrica
austral, desde Panam hasta el Cabo de Hornos, y, cun fcil sera para
los gobiernos, proceder de acuerdo para llevar adelante tales trabajos!
Aislados, los estudiosos de cada pas, solo podremos divulgar lo que
resulte del trabajo en el terreno y en el laboratorio, dentro de
estrechos lmites, y estos trabajos aislados no llegarn en ningun caso
al fin buscado, salvo que algunos felices puedan disponer de medios
propios para estender el campo de investigacion fuera de esos lmites.

No debemos olvidar que las divisiones geogrficas actuales no son las
mismas que separaban las antguas sociedades pre-colombianas. El
pasado del Per est ntimamente ligado con el Ecuador y Bolivia, hasta
con la Repblica Argentina, Chile y Brasil, y casi seguramente con las
regiones al Norte del Ecuador. Nosotros los argentinos solo podremos
hacer observaciones de detalle, si es que debemos concretarnos
nuestros actuales territorios. El orgen de nuestras tribus nmades, y
de las sociedades sedentarias que actuaron aqu, en tiempos
ante-colombianos, es el mismo de otros hombres de ptria lejana, porque,
conviene repetirlo hasta que el pblico se convenza del inters que
tienen esta clase de estudios: nuestras sociedades pre-histricas
tuvieron contacto con otras de ambas Amricas. No es posible examinar
los descubrimientos hechos en la parte Sud-Oeste de Estados-Unidos sin
compararlos con los materiales argentinos reunidos en este Museo.
Cuntas analogas entre las industrias y el tipo fsico de hombres
desaparecidos en medios tan distantes entre s! En ocasion prxima hemos
de dar la demostracion grfica de estos hechos.

Importancia igual tienen otros hallazgos que se relacionan con Mjico.
Cmo han llegado las pampas de Buenos Aires las figuras de barro
cocido, que tanto abundan en las ruinas aztecas? El espritu asombrado
no nota la menor diferencia entre unas y otras; parecen salidas de los
mismos moldes. Un viajero quien durante su visita este
establecimiento, mostr esos objetos, sin indicarle su orgen, me
asegur que haba recojido completamente iguales en las ruinas de
Teotihuacan. Grande fu su asombro al conocer su procedencia,--Laguna
de Lobos,--Provincia de Buenos Aires.

Por una feliz coincidencia y gracias la intervencion amistosa de mi
amigo Crlos Wiener, el sbio autor de Per y Bolivia, poseemos en el
Museo una esplndida coleccion de vasos exhumados de las necrpolis de
la costa del Per, en las inmediaciones de Trujillo y principalmente del
Gran Chimu, y en esa coleccion que cuenta cerca de mil piezas, hay
suficientes elementos para conocer la vida diaria de una sociedad
civilizada. No son raras las piezas que tienen analoga completa con las
del Ecuador, Chiriqui y aun de mas al Norte; algunos prncipes
prisioneros, atados, nos dicen que los Chimus guerrearon y salieron mas
de una vez triunfantes con naciones que no fueron las llamadas
incsicas.

[Ilustracin: URNA FUNERARIA.--BELEN (CATAMARCA).--Donacion Moreno.
1/10 del tamao natural]

Si describiramos aqu las antigedades de la Repblica Argentina, se
presentaran otros hechos que no dan lugar dudas sobro las relaciones
que existieron entre stos y otros pueblos muy lejanos, al mismo tiempo
que demuestran una civilizacion peculiar estas regiones.

He encontrado orillas del Rio Dulce, prximo Santiago del Estero, un
antguo enterratorio y en l, urnas toscamente modeladas conteniendo
restos humanos, y con stos, moluscos de especies que actualmente viven
en el Ocano Pacfico. Hallazgo parecido he hecho en otros enterratorios
pertenecientes un pueblo distinto, en la provincia de San Juan; uno de
esos moluscos cubra el pubis de una mujer. Y comparando la industria de
estos hombres con la de los Changos del Atacama, he encontrado, no
analoga, sin igualdad completa entre objetos y usos. Cuntos pueblos y
razas distintas se observan en los restos que hemos reunido!

[Ilustracin: URNA FUNERARIA.--SANTA MARIA (CATAMARCA).--Donacion
Moreno. 1/10 del tamao natural]

Las enigmticas ruinas calchaques que revelan el paso y dominacion de
varias razas, travs de los siglos, han de dar algun dia luz
suficiente para rehacer las sociedades cuya existencia y podero
indican, precedindose en ese teatro tan triste hoy y que en edades
remotas present sin duda alguna un fertil y risueo panorama donde se
hizo la fusion de las razas pre-histricas, como lo prueban los crneos
exhumados y los restos de industria. Quines fueron los hombres que
trazaron el grandioso camino llamado del Inca? Fueron stos, fueron
otros prncipes anteriores? Me inclino lo ltimo, teniendo en cuenta
que es la orilla de estos caminos donde he encontrado en mas
abundancia las rocas cubiertas de inscripciones enigmticas que no
usaron los Quichas. Caminos son stos que, atravesando el Per y
distribuyendo ramales donde la poblacion era posible, llegaban hasta
Chile por la quebrada de Uspallata, hasta donde los he seguido en un
centenar de leguas, rectos como el trazado de una lnea frrea en la
pampa horizontal.

La industria del cobre y del bronce, en estos lugares, muy distinta de
la exhumada en el Per, es otro tema de gran importancia, y conviene
hacer notar aqu la igualdad que existe entre algunas piezas de Atacama
publicadas en la obra U. S. Naval Astronomical Expedition (pl. VII, tomo
III) y las encontradas en Catamarca y conservadas en este Museo. Hasta
ahora no se han sealado discos de cobre, como el figurado mas adelante,
ni en Bolivia ni en el Per.

El pueblo la raza que enterraba sus muertos en urnas, tena
representantes en toda Amrica. Que las relaciones entre sus ramas
desmembradas se interrumpieron en remotos tiempos, lo indica la variedad
de formas adoptadas para esa fnebre costumbre. Y estos pueblos
pertenecen quiz los curiosos objetos de piedra tallada con formas
animales que se han descubierto desde el Istmo hasta el Amazonas y
Provincia de Crdoba en la Repblica Argentina. Quiz tambien podamos
referir al mismo pueblo las inscripciones citadas, pintadas labradas
en las rocas hasta el Estrecho de Magallanes, de las que posee el Museo
un centenar de facsmiles. Esta costumbre de enterrar en urnas, parece
que en el tiempo de la conquista solo se practicaba para los cadveres
de nios, en los pueblos de Catamarca. Raro es el caso en que all se
encuentren restos de adultos en esas condiciones, y cuando esto sucede,
las urnas son de tipos mas primitivos, indudablemente de poca mas
antgua.

Dejemos las sociedades constituidas y lleguemos las tribus nmades.
Posee el Museo algunos centenares de crneos antguos y modernos de las
tribus que han habitado este estremo austral, y de su comparacion
resulta que varias de las razas que se han estinguido en el suelo
argentino, vinieron del centro y del norte de esta Amrica, unas, y que
otras son de orgen aun desconocido, como ser los patagones
verdaderos Tehuelches. Los Yahgan habitan hoy el estremo de la Tierra
del Fuego. La carne de las ballenas que la costa arrojan las tormentas
polares, es uno de los manjares mas deseados por ellos, tanta es la
miseria en que viven. Sin embargo, algunas de sus costumbres contrastan
con ese triste medio. El Yahgan, desnudo, apenas cubierta la espalda con
un fragmento de piel de otaria, baila entre la nieve, se adorna de
plumas y se cubre la cabeza con una mscara. A uno de ellos, quien la
civilizacion no ha daado, que ha llegado ser un hbil buscador de
fsiles y que es quien pone el pliego en la prensa tipogrfica que
imprime este informe, acabo de mostrarle una lmina de la obra de
Castelnau que representa un baile de enmascarados entre los indios
Garajas. Es anloga su fiesta, salvo, que en vez de la vegetacion
tropical del Brasil, el pobre fueguino baila sobre el suelo helado. He
presenciado al pi de los Andes, en las tribus mapuches, en Patagonia,
un baile en celebracion de la primera menstruacion de una jven india.
Haba all un bailarin enmascarado y de las averiguaciones que hice,
result que tales mscaras eran raras, siendo restos de una antgua
costumbre.

[Ilustracin: CUA DE COBRE.--VALLE DE CATAMARCA
3/4 del tamao natural

HACHA DE COBRE.--CAFAYATE (SALTA)
Donacion Moreno--3/4 del tamao natural

HACHA DE COBRE.--VALLE DE CATAMARCA
3/4 del tamao natural]

A cuntas observaciones y deducciones se prestan estos hechos! Qu
inmensidad de tiempo se ha necesitado para que los nmades de hoy,
evocando costumbres casi perdidas y cuyo orgen ignoran, revelen una
comunidad de orgen, un contacto inmediato entre sus antepasados!
ltimamente se han encontrado en paraderos antguos, en la Costa
Atlntica, restos de industria humana, objetos de piedra pulida,
asociados con animales estinguidos, en los mdanos conchferos
prehistricos, pero posteriores la formacion del terreno pampeano y de
poca en que la costa marina era la misma que hoy; y el Museo posee
parte del esqueleto de un hombre, encontrado en terreno mas antguo,
pampeano, junto con gran parte del de un Scelidotherium. El tipo
craneolgico es muy parecido al de los actuales Alakaluf de la Tierra
del Fuego, que parece ser el mismo de los Botocudos del Brasil.

Sonren la mayora de los etnlogos, cuando se les habla de que las
relaciones entre las razas antguas americanas y polinsicas, han sido
mayores que las admitidas generalmente, pero no es posible olvidar las
mazas de piedra encontradas en Colombia y en el Per, y casi
indudablemente, en la Repblica Argentina, pues durante mi visita
Santiago del Estero, en 1876, se me habl y se me hizo el diseo de una
maza de piedra verdosa, que no era otra que una maza neo-zelandesa.
Adems, el Museo posee, entre otras piezas de un orgen parecido, dos
grandes mazas de madera: la una encontrada en una escavacion en Copiap
y la otra en Quillota, ambas en Chile. La ltima me fu obsequiada,
all, en 1885, por mi malogrado amigo don Benjamin Vicua Makenna, dias
despues de haberse efectuado su descubrimiento. Estas dos piezas son
polinesas, completamente iguales las que usan los habitantes de las
Nuevas-Hebridas.

[Ilustracin: HACHA DE PIEDRA SINGUIL. CATAMARCA--Donacion Moreno.
3/4 del tamao natural]

[Ilustracin: HACHA DE PIEDRA, IMITANDO EL MISMO OBJETO DE COBRE.
VALLE DE CATAMARCA. Donacion Moreno. 3/4 del tamao natural]

Todo lo espuesto muestra lo importante de las investigaciones
antropolgicas en este estremo austral y la imprescindible necesidad de
darles mayor amplitud. De desear es que encontremos cooperadores que nos
faciliten los medios, y es ante este deseo que se ha deslizado la pluma
mas de lo conveniente, tratndose de una simple noticia que d cuenta en
general de la importancia de las adquisiciones hechas para nuestras
colecciones, durante la larga escursion de nuestro naturalista viajero.

Los resultados generales de la mision confiada al seor Methfessel, que
han sido catalogados durante el ao 1890, son los siguientes:

[Ilustracin: TUMBA INDGENA.--ANDALGUALA (CATAMARCA).--Esploracion
Methfessel]




ANTROPOLOGA


RESTOS HUMANOS

Ochenta y siete crneos, exhumados en Santa Maria, Valle del Cajon,
Andalguala y Siquivil. Adems, un buen nmero de otras partes del
esqueleto que se restauran en este momento.

Los esqueletos que corresponden estos restos, han sido hallados en muy
distintas condiciones de yacimiento y posicion; unos se les ha
encontrado aislados, acostados, encojidos, sin piedra alguna que
indicara el sitio en que fueron depositados los cuerpos que
pertenecan, y sin que los acompaara ningun resto de industria; otros
estaban acostados, encojidos, separados por pequeas murallas,
inmediatos centros de poblacion antgua, y otros, enterrados en
verdaderas sepulturas, enmurallados, cubiertas stas por grandes
piedras; algunos de estos cuerpos estaban sin cabeza, colocadas stas
fuera de las sepulturas, las que no presentan signos de haber sido
abiertas posteriormente al depsito del cadver. Un buen nmero de
restos, proceden de verdaderos _Abris sous roche_, cubiertos los
esqueletos por grandes piedras. La mayor parte de los crneos juveniles
proceden de cuerpos que estaban encerrados en urnas de tierra cocida,
pintadas generalmente con complicadas figuras.

[Ilustracin: SEPULTURA DE LOS ANTGUOS CALCHAQUES, DESCUBIERTA AL
REPARO DE UNA ROCA.--Esp. Methfessel.]

Aun no me ha sido posible hacer una investigacion prolija de estos
restos, pero puedo adelantar que pertenecen varias razas y
distintas pocas. La mayor parte son crneos deformados; la
braquicefalia predomina y ninguno de ellos se acerca por su
dolicocefalia al tipo antguo exhumado en la Provincia de Buenos Aires y
en Patagonia. Los enterratorios mas modernos presentan un tipo mezclado,
con caracteres del tipo peruano llamado de Ancon. Otros crneos se
asemejan tipos del Sur, de la Provincia de San Juan, Patagonia y del
Chaco, y stos proceden, la mayor parte, de las tumbas mas antguas.

Las observaciones del seor Methfessel corroboran lo que ya se deduca
de las de otros viajeros, y las que me haba sugerido una escursion
esos puntos en 1876.

En ellos, florecieron en otro tiempo pueblos bastante adelantados, que
se desarrollaron antes de la invasion incsica. Estos vestigios no
revisten las proporciones imponentes de los que dejaron los hombres de
Tiahuanaco y del Cuzco; mas bien se asemejan los descubiertos al S. O.
de Estados-Unidos y al N. O. de Mjico. La industria y edificacion
recuerda la de los Pueblos, aunque mas avanzada que la de stos.

Las ruinas son muy abundantes, indicando una poblacion mucho mas
numerosa industriosa que la actual; y las construcciones defensivas
que el seor Methfessel ha estudiado detenidamente, nos dicen que las
guerras eran frecuentes entre esas sociedades y que los vencedores no
dominaban fcilmente los vencidos. Se encuentran estas ruinas en
grandes alturas, hasta mas de 4000 metros, en valles, mesetas y entre
las breas mas abruptas, colgadas, puede decirse, entre las
anfractuosidades de los cerros casi verticales. Hay construcciones
aisladas, y grandes estensiones fortificadas dominando los valles
cubiertos de ruinas de pueblos. Algunas de las ruinas observadas
presentan la curiosa disposicion de las habitaciones ya sealada en
algunas descubiertas en Arizona y Nuevo Mjico. No tienen por lo general
aberturas que comuniquen con patios corredores; las aberturas que
existen comunican solo unas piezas con otras y es frecuente encontrar en
estos vestigios de colmenas humanas, habitaciones sin salida alguna. Los
muros que forman estos centenares de piezas, tienen mas de un metro de
ancho, generalmente construidos como para caminar sobre ellos, lo que
sin duda se hacia para penetrar en las habitaciones por el techo, no
teniendo otra entrada.

Se encuentran tambien en esos valles montculos artificiales, de poca
estension y elevacion con construcciones sobre ellos, las que
probablemente eran puestos militares, dominando las llanuras prximas.

[Ilustracin: RUINAS EN EL BAJO DE ANDALGUALA.--Segun dibujo del
Sr. Methfessel.]

Con los materiales que de Catamarca poseemos y las ilustraciones de
aquellas ruinas que debemos al artstico pincel de nuestro empleado,
ilustraremos pronto el estudio de estos restos y de los objetos que
usaron los hombres que vivieron en pocas ante-histricas, en los valles
llamados Calchaques en recuerdo de la raza que los ocupaba la llegada
de los conquistadores espaoles.


CERMICA

La coleccion trada por el Sr. Methfessel contiene 400 vasos grandes y
pequeos, alcanzando algunos hasta 80 c. de altura. Muchos de ellos han
servido de urnas funerarias, habiendo sido fabricados con ese objeto. La
mayor parte estn adornados con pinturas de colores, representando,
entre curiosas combinaciones de lneas, pjaros, reptiles y caras
humanas; stas estn figuradas por lo general por lneas en relieve.

Adems, figuran 350 fragmentos importantes representando cabezas
humanas, diversos mamferos, aves y reptiles, en relieve pintados
grabados.


OBJETOS DE PIEDRA

420 piezas, como ser: puntas de flechas, hachas, morteros, figuras
humanas y de otros animales.


OBJETOS DE COBRE

15 objetos, entre ellos una campana, un disco adornado con caras
humanas, hachas, cinceles y otros pequeos objetos.


OBJETOS DE PLATA

6 objetos de orgen indgena pero post-colombiano.


OBJETOS DE HUESO

110 objetos, como ser: puntas de flechas, tiles domsticos,
instrumentos musicales, etc.


VARIOS

Restos de tejidos, moluscos marinos encontrados en las tumbas, adornos
de fragmentos de stos que cubran el cuerpo de un hombre, maiz, objetos
de hierro del tiempo de la conquista, hallados entre las murallas y en
las tumbas indgenas mas modernas, etc.

[Ilustracin: DISCO DE COBRE FUNDIDO. 1/4 del tamao natural
Andalguala (Catamarca).--Esp. Methfessel.]




PALEONTOLOGA

POR

F. P. MORENO Y A. MERCERAT


[Nota del transcriptor:

En el original un guin con un nmero en su parte superior o inferior
indica la posicin de las piezas dentales superiores o inferiores,
respectivamente. En esta versin se ha representado el nmero
entre corchetes, precedido de un signo = en el caso de las piezas
inferiores, y seguido de un signo = en las piezas superiores.]


Prximos las antguas viviendas del hombre, incrustados en la roca que
sirve de asiento esos viejos pueblos, el seor Methfessel ha
descubierto importantes yacimientos fosilferos.

De los restos estrados de ellos han llegado la mayor parte al Museo,
aun cuando no todos se han colocado ya en la seccion correspondiente,
porque son grandes las dificultades que hay para estraerlos de la roca.
Presentan estos restos vivo inters, por el horizonte geolgico en que
se encuentran y por las relaciones que se notan con otros estrados de
depsitos mas antguos y mas modernos. Sern tema de trabajos ya
principiados, pero que no pueden tener cabida en este informe, en el que
solo se enumeran mas menos suscintamente las principales piezas
incorporadas nuestras colecciones durante el ltimo ao trascurrido.

El terreno en que se han descubierto estos restos, ocupa el bajo de
Andalguala inmediaciones, situado 2.600 metros sobre el mar
comprendido entre las dos cadenas de montaas, el macizo del Aconquija y
el de Santa Maria, se estiende de Norte Sud por espacio de 40
kilmetros aproximadamente.

Forma un espeso manto de arenisca arcillosa gris-verdosa, cuyo elemento
micceo es esencialmente representado por biotita. Esta formacion tiene
una potencia considerable, centenares de metros. Presenta varios
pequeos estratos mas bien fajas parciales de cantos rodados del
tamao general de una nuez, habindolos hasta del de una naranja;
generalmente estos cantos estn aislados, en una misma lnea, como
resultado de una fuerte corriente, venida de larga distancia.

La roca, por lo general, es muy dura, habiendo sido necesario varias
veces emplear la plvora para estraer los restos.

Esta formacion parece ser de orgen lacustre, y debe reposar sobre las
capas superiores de la formacion llamada de arenisca roja, la que segun
unos, pertenece los ltimos tiempos trisicos, y segun otros, los
primeros del jursico. Las investigaciones confiadas al Sr. Methfessel,
tenan por principal objeto el hombre y sus vestigios, y
desgraciadamente, no le ha sido posible prestar mayor atencion estos
yacimientos. No ha podido distinguir, pues, si hay alguna formacion
intermediaria.

El terreno fosilfero presenta grandes alteraciones en sus capas,
variando desde la horizontalidad casi perfecta, hasta una inclinacion
que alcanza 70, pero estas capas inclinadas parecen el resultado de
hundimientos locales. Se nota tambien inversion de los estratos, en
algunos casos.

Est cubierto, en las partes en que no se ha alterado la horizontalidad
y que forman mesetas, por una capa de grandes bloques granticos y
porfricos, que alcanzan hasta 10 metros cbicos, siendo la mayora de
1/2 metro cbico. Estas piedras, mas menos pulidas y angulosas, no
estn adheridas unas otras por ningun cemento y parecen tener un
orgen glacial.

El espesor de la capa es variable, alcanzando hasta 10 metros. La
alteracion en la posicion primitiva de los terrenos fosilferos, ha sido
sin duda posterior al depsito de estos bloques, porque se les encuentra
en los faldeos de las capas inclinadas, diseminados y en ningun caso en
posicion vertical, en las cimas.

Los restos fsiles se encuentran en todo el espesor de la formacion de
arenisca-arcillosa. El Sr. Methfessel ha encontrado huesos al pi y casi
en la cima de una misma meseta, habiendo entre ambos yacimientos una
altura de 180 metros.

A juzgar por los mamferos que se enumeran en seguida, este terreno
parece pertenecer una poca intermediaria entre la formacion
patagnica superior y la del pampeano inferior, tipo de Monte Hermoso.
Estudios prximos aclararn este interesante punto. Adems de los
mamferos, poseemos de esa formacion algunos restos de muy grandes y
pequeas tortugas.

El Sr. Methfessel ha recogido de los estratos superiores
correspondientes la formacion de las areniscas rojas gran cantidad de
madera silisificada y algunos restos que suponen la existencia de
dinosaurianos.

El Sr. Methfessel ha visitado terrenos semejantes en el norte de la
Repblica, pero siempre de estension reducida, solo de algunas leguas,
como si fueran antguas cuencas de lagos perdidos, donde fueron
arrastrados estos animales. Varios de los huesos obtenidos, han sido
arrastrados, antes de ser depositados definitivamente en el sitio en que
se les ha descubierto.

H aqu la enumeracion de las especies nuevas de Mamferos fsiles
encontrados por el seor Methfessel:


#Neuryurus proximus# MOR. ET MERC. sp. nov.

Referimos esta especie la parte anterior de un crneo, la rama
izquierda del maxilar inferior, y otros fragmentos que no han sido aun
estrados de la roca.

Esta especie se acerca _Neuryurus antiquus_ Amegh. Es de menor tamao.

El m [=1] es bastante fuertemente comprimido lateralmente. La seccion
transversal de la m [=2] presenta la forma de una medialuna cuya rama
anterior est troncada. Los surcos longitudinales tan caractersticos de
los molares de estos animales estn apenas indicados sobre el m [=2].
Sobre el m [=3] los surcos longitudinales anteriores son poco
pronunciados.

Las medidas de las muelas son:


-----------------------+-----+-----+-----+-----+-----+-----+-----+-----
|M[=1]|M[=2]|M[=3]|M[=4]|M[=5]|M[=6]|M[=7]|M[=8]
+-----+-----+-----+-----+-----+-----+-----+-----
Dimetro | | | | | | | |
antero-posterior[1] | 7,8 | 13, | 15, | 19,5| 19,5| 19,5| 18,4| 20,
Dimetro transversal | 4,3 | 12, | 9,6| 9,4| 10, | 10,6| 11, | 11,5


[Nota 1: La unidad de medida adoptada es el milmetro.]

El espacio ocupado por los ocho molares inferiores es de 138. La altura
vertical del maxilar inferior entre los m [=5] y m [=6] es de 73.


#Neuryurus compressidens# MOR. ET MERC. sp. nov.

Esta especie est fundada sobre la rama izquierda de un maxilar inferior
y sobre la parte anterior de la rama del lado opuesto. Ambas piezas
estn bastante estropeadas.

La talla de esta especie ha sido menor aun que la de la especie
precedente. Los molares son fuertemente comprimidos lateralmente. El
m [=2] presenta la forma caracterstica que hemos sealado en _N.
proximus_ Mor. et Merc. H aqu las principales dimensiones de las
muelas:


--------------------------+-------+-------+-------+-------+-------
| M[=1] | M[=2] | M[=3] | M[=4] |M[=5]
+-------+-------+-------+-------+-------
Dimetro antero posterior | 6, | 12,8 | 16, | 17,6 | 17,
Dimetro transversal | 3,5 | 4, | 4, | 5, | 7,


El espacio ocupado por las cuatro primeras muelas inferiores es de 68.
El largo del espacio ocupado por las ocho muelas inferiores no ha pasado
de 124. La sinfisis mide 82 de largo. La altura vertical del maxilar
tomada entre m [=5] y m [=6] es de 59. La lnea derecha medida del
estremo del apophisis coronoideo al borde inferior del maxilar, pasando
por el borde posterior de la superficie de implantacion de los dientes,
mide 142. La lnea derecha tomada en las mismas condiciones desde el
estremo del cndilo mide 137. El ancho de la rama ascendente del maxilar
inferior, medida segun la prolongacion de la superficie masticatorica,
es de 72. La distancia del borde anterior del cndilo al estremo del
apofisis coronoideo es de 34.


#Plohophorus Philippii# MOR. ET MERC. sp. nov.

Esta especie est representada por un gran nmero de piezas de las que
la mas interesante es un gran bloque de arenisca muy dura cuya parte
perifrica est cubierta por una coraza de _Plohophorus_, la que le
sigue la cola. En la masa del bloque se observan varias piezas del
esqueleto.

El tubo caudal est precedido por cuatro anillos. Medido segun el borde
dorsal, el largo de esta pieza es de 1.650; de los que 980 pertenecen
la coraza, 300 los cuatro anillos que siguen y 370 al tubo caudal.

Las placas de la coraza no presentan diferencias notables con
_Plohophorus Ameghini_ Mor. El tubo caudal, por el contrario, difiere
muy sensiblemente. Reviste absolutamente la forma que caracteriza el
gnero _Hoplophorus_. Se observa una desproporcion menor entre el gran
dimetro y el pequeo de las figuras principales de las placas de este
tubo, con escepcion de las placas laterales, en las que esta
desproporcion es mas acentuada que en _P. Ameghini_ Mor. Sobre la faz
dorsal de la region anterior del tubo, se observa generalmente dos
hileras de figuras secundarias dispuestas en direccion longitudinal
entre las figuras principales de las placas. El dimetro longitudinal
de la primera placa lateral, primera partir de la estremidad distal
es de 61, el de la segunda mide 64. Las mismas medidas tomadas al lado
izquierdo son respectivamente, 51 y 49.



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